Popayán está cansada del “yo no fui”, “yo no sabía” y “eso no era mío”.

Hoy dos personas pierden la vida en una obra vinculada con infraestructura pública y, otra vez, la respuesta institucional parece enfocarse más en repartir culpas que en asumir responsabilidades.
¿Quién supervisaba? ¿Quién controlaba? ¿Quién verificaba los protocolos? ¿Quién hacía seguimiento?
Cuando se trata de obras públicas, alguien debía vigilar, controlar y responder. La ciudad está cansada de funcionarios que aparecen para la foto, pero guardan silencio cuando hay vidas perdidas.
Las administraciones pasan, pero las decisiones y las omisiones quedan. Popayán merece verdad, responsabilidad y menos cinismo. 






