
La “gran solución” de poner ladrillos en la Plaza de Toros resultó ser apenas agua tibia. No acabaron el problema… solo le hicieron remodelación al ingreso. Ahora, al parecer, el acceso es por la puerta VIP. 

Y no es por molestar, ni por fregar la vida, ni por azarar a nadie. La comunidad denuncia y nosotros simplemente hablamos por ella, porque el problema sigue ahí y los ciudadanos están cansados de soluciones improvisadas.
Mientras tanto, las entidades encargadas felices mostrando pañitos de agua tibia como si fueran soluciones definitivas, mientras la inseguridad sigue haciendo de las suyas y la ciudadanía continúa pagando las consecuencias.
Popayán no necesita maquillaje ni remiendos para la foto. Necesita liderazgos, control y soluciones reales.



